El sexo como actividad placentera y no solamente reproductiva es una condición humana y a pesar de ser placentera son más los problemas, conflictos que trae a los seres humanos. Casi todas las personas tienen relaciones sexuales sin estar conscientes de todas las variables que pueden afectar dicha conducta y más cuando elegimos pareja para compartir nuestras vidas.
Un hombre puede dejar a una mujer embarazada. Sin desearla, con problemas erectivos, de eyaculación precoz o ser gay entre otras variables.
Igual una mujer puede quedar embarazada sin desear al hombre, en una violación, con problemas de dispareunia (dolor en la penetración) frigidez, anorgasmia, o con orientación sexual lésbica.
Estas mismas condiciones pueden explicar también las disfunciones sexuales, entre las parejas gays lesbianas y en general de la población lgbt
Existe una disfunción sexual cuando se alteran una o más fases de la respuesta sexual humana deseo, excitación, orgasmos o resolución, impidiendo la satisfacción por parte de quienes tienen la relación
La eyaculación precoz es uno de los problemas relacionados con la sexualidad masculina que genera más dudas, preocupación y vergüenza. Aunque es una situación frecuente, muchos hombres evitan hablar de ella por temor a ser juzgados o porque creen que refleja una falta de capacidad sexual.
Sin embargo, la eyaculación precoz es una condición que puede abordarse y tratarse. Conocer sus causas, diferenciar los mitos de la realidad y buscar orientación profesional son pasos importantes para mejorar la vida sexual y el bienestar emocional.
¿Qué es la eyaculación precoz?
La eyaculación precoz ocurre cuando un hombre eyacula antes de lo que él o su pareja desean, generalmente con poca capacidad para retrasarla. No se trata únicamente de medir el tiempo que transcurre durante una relación sexual, sino de considerar también el control sobre la eyaculación, la frecuencia con la que ocurre y el malestar que genera.
Puede presentarse desde las primeras experiencias sexuales o aparecer después de un período en el que la persona no tenía dificultades. Por esta razón, es importante evaluar cada caso de manera individual.
Además, tener una eyaculación rápida ocasionalmente no significa necesariamente que exista un trastorno. Factores como la excitación, el estrés, una nueva pareja o determinadas circunstancias pueden hacer que la eyaculación ocurra antes de lo esperado.
¿Cuáles son las causas de la eyaculación precoz?
No existe una única causa. En muchos casos intervienen factores psicológicos, emocionales, sexuales y físicos.
Factores psicológicos y emocionales
La ansiedad es uno de los factores que puede contribuir a la eyaculación precoz. La preocupación por el desempeño sexual, el miedo a no satisfacer a la pareja o la presión por “durar más” pueden aumentar la tensión durante el encuentro sexual y dificultar el control de la respuesta eyaculatoria.
También pueden influir el estrés, problemas de autoestima, dificultades en la relación de pareja y experiencias sexuales negativas.
Factores relacionados con la experiencia sexual
La falta de conocimiento sobre la propia respuesta sexual puede dificultar que el hombre identifique el momento en que está llegando al punto de no retorno, es decir, la fase en la que la eyaculación resulta difícil de detener.
Además, algunos patrones de masturbación o experiencias sexuales caracterizadas por la rapidez pueden contribuir a desarrollar una respuesta sexual acelerada, aunque esto no significa que la masturbación sea una causa directa de la eyaculación precoz.
Factores físicos
En determinados casos pueden existir factores biológicos relacionados con la sensibilidad, los neurotransmisores, las hormonas u otras condiciones de salud. Algunos problemas de próstata, alteraciones de la tiroides o determinados medicamentos pueden estar relacionados con cambios en la función sexual.
Por ello, cuando el problema aparece de manera repentina o se acompaña de otros síntomas, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Mitos frecuentes sobre la eyaculación precoz
Alrededor de la sexualidad masculina existen numerosas creencias que pueden generar ansiedad y dificultar la búsqueda de ayuda.
Mito 1: “Un hombre debe durar mucho tiempo para ser buen amante”.
La satisfacción sexual no depende exclusivamente de cuánto tiempo dura la penetración. La comunicación, la intimidad, la estimulación, el afecto y el conocimiento de las preferencias de la pareja también son elementos importantes de una experiencia sexual satisfactoria.
Mito 2: “La eyaculación precoz significa que el hombre no tiene suficiente deseo sexual”.
No necesariamente. Un hombre puede sentir un deseo sexual normal o elevado y, al mismo tiempo, tener dificultades para controlar la eyaculación.
Mito 3: “Es solamente un problema psicológico”.
Tampoco es correcto. Los factores psicológicos pueden desempeñar un papel importante, pero también pueden existir factores biológicos, médicos o relacionados con la respuesta sexual.
Mito 4: “Es imposible de tratar”.
La eyaculación precoz puede tratarse. El tratamiento depende de las características de cada persona y puede incluir educación sexual, técnicas conductuales, terapia psicológica y, cuando corresponde, medicamentos indicados por un profesional.
Mito 5: “Los productos que prometen durar más son la solución definitiva”.
No todos los productos disponibles comercialmente son eficaces ni adecuados para todas las personas. Algunos pueden disminuir excesivamente la sensibilidad o producir efectos no deseados. Por esta razón, es preferible consultar a un profesional antes de utilizar medicamentos o productos destinados a retrasar la eyaculación.
¿Cómo se trata la eyaculación precoz?
El tratamiento debe adaptarse a las causas y necesidades de cada paciente. No existe una solución única que funcione de la misma manera para todos.
Educación sexual
Comprender cómo funciona la respuesta sexual permite disminuir la ansiedad y reconocer las diferentes fases de la excitación. Aprender a identificar las sensaciones previas a la eyaculación puede ayudar a desarrollar un mayor control.
Técnicas conductuales
Algunas técnicas buscan mejorar progresivamente el control de la excitación. Entre ellas se encuentran métodos como la técnica de parar y comenzar, que consiste en detener temporalmente la estimulación cuando la excitación se aproxima al punto de eyaculación y retomarla después de que disminuya.
Estas técnicas suelen requerir práctica y paciencia. No deben convertirse en una fuente adicional de presión, sino utilizarse como una forma de conocer mejor la propia respuesta sexual.
Terapia psicológica y sexológica
Cuando existe ansiedad de desempeño, problemas de autoestima, dificultades de pareja u otros factores emocionales, la terapia psicológica o sexológica puede ser especialmente útil.
El acompañamiento profesional puede ayudar a reducir la presión relacionada con el rendimiento, mejorar la comunicación con la pareja y desarrollar estrategias para afrontar las dificultades sexuales.
Tratamiento médico
En determinados casos, un médico puede recomendar medicamentos u otras intervenciones. Algunos antidepresivos, anestésicos tópicos y otros tratamientos han sido utilizados para retrasar la eyaculación, pero deben emplearse bajo orientación profesional debido a sus posibles efectos secundarios, interacciones y contraindicaciones.
La automedicación no es recomendable, especialmente cuando se utilizan medicamentos que afectan la función sexual o el sistema nervioso.
La pareja también forma parte del proceso
La eyaculación precoz puede afectar la confianza y la comunicación dentro de una relación. Algunas personas pueden sentirse frustradas, culpables o preocupadas por no satisfacer a su pareja.
Por eso, hablar del problema sin críticas puede ser beneficioso. La sexualidad no debería convertirse en una prueba de rendimiento. Explorar otras formas de intimidad y placer, además de la penetración, puede disminuir la presión y favorecer una experiencia sexual más satisfactoria para ambos.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Es recomendable consultar con un profesional de la salud cuando la eyaculación precoz ocurre de manera frecuente, genera malestar, afecta la relación de pareja o provoca ansiedad y disminución de la autoestima.
También es importante buscar evaluación médica cuando el problema aparece repentinamente después de haber tenido un funcionamiento sexual diferente, especialmente si existen otros síntomas.
Consultar no significa que exista algo “mal” con la persona. La sexualidad forma parte de la salud integral y merece ser atendida con la misma naturalidad que cualquier otra dificultad de salud.
Conclusión
La eyaculación precoz es una dificultad sexual frecuente que puede tener diferentes causas y que no debe asociarse con la masculinidad, el valor personal o la capacidad de satisfacer a una pareja. Los mitos relacionados con el rendimiento sexual pueden aumentar la ansiedad y empeorar el problema.
La información adecuada, la comunicación con la pareja y la orientación de profesionales especializados pueden contribuir significativamente a encontrar una solución. El objetivo del tratamiento no consiste simplemente en “durar más”, sino en mejorar el control de la eyaculación, reducir el malestar y favorecer una vida sexual satisfactoria y saludable.
El sexo es una de las actividades más placenteras en el ser humano, sin embargo en nuestra sociedad son más los problemas que las satisfacciones que produce.
Las dificultades entre otras variables se presentan por deficiente educación sexual, inestabilidad emocional, inadecuada relación de pareja, prejuicios sobre la sexualidad.
La mayoría de las personas actúan sin conocimiento real de su sexualidad y la de su pareja la sexualidad es influida desde el periodo prenatal.
El sexo y el medio condicionan la educación y las costumbres, esto se reproduce en la vida social, laboral.
Otra variable que influye: las publicaciones erótico sexual, supuestamente, científicas, reforzando grandes MITOS.
SEXO. serie de características físicas determinadas genéticamente.
SEXO DE ASIGNACION (biológico). El que se asigna al nacer, por lo general en función de los genitales externos.
IDENTIDAD DE GÉNERO (psicológico). Es la identificación psicológica que va desarrollando el niño con uno u otro sexo. Es el sentir íntimo de ser hombre o mujer.
PAPEL SEXUAL (social) Son comportamientos dados por requerimientos sociales, vestido, cortes de pelo, expresiones, modales, etc.
Se crece sin información científica, objetiva, se insiste en una “higiene dental” y la sexual
Niños, padres, maestros, aun profesionales de la medicina y psicología, presentan prejuicios, tabúes.
Las dificultades sexuales afectan el desempeño de los individuos en casi todas sus actividades: estudio, trabajo, relaciones interpersonales y de pareja..
La no liberación del impulso sexual produce somatizaciones; en las mujeres: dolores en la pelvis y en la espalda, llegando finalmente a depresiones graves.
Estas frustraciones, producen en los individuos distintos tipos de agresividad o aislamiento, que la terminan pagando los hijos o las personas que los rodean.
Las dificultades para tener orgasmos en las mujeres fluctúa entre el 7% y el 80% especialmente en los estratos bajos.
La Falsa Ecuación “Sexualidad = Coito en Pareja”
El tabú que mencionas —“si no hay pareja, no hay sexualidad”— es una creencia limitante que reduce un aspecto inmenso de la experiencia humana a un único escenario. Esta idea es perjudicial porque establece que la sexualidad:
Es relacional, no personal: Niega que la sexualidad sea una parte intrínseca del individuo, que existe y se desarrolla con o sin pareja.
Es un acto, no una dimensión: La reduce a la ejecución de actos sexuales (generalmente el coito), ignorando componentes cruciales como el deseo, la fantasía, el autoerotismo, la identidad sexual, la orientación y la intimidad emocional.
Tiene un interruptor de “encendido/apagado”: Implica que la sexualidad está inactiva o “en pausa” durante la soltería y se “activa” mágicamente al entrar en una relación.
El Mecanismo Psicológico: Represión y Analfabetismo Sexual
Cuando un individuo internaliza este tabú, suceden varios procesos psicológicos dañinos:
Represión Activa: El individuo aprende a ignorar, suprimir o catalogar como “malos” o “inapropiados” sus impulsos, fantasías y curiosidades sexuales. No es que los impulsos desaparezcan, sino que son empujados fuera de la conciencia, generando una tensión interna constante.
Desconexión Corporal: Se crea una disociación entre la mente y el cuerpo. La persona no se permite explorar las sensaciones de su propio cuerpo, no aprende sobre sus zonas erógenas, sus ritmos o lo que le genera placer.
Analfabetismo Sexual y Erótico: La consecuencia directa de lo anterior es un profundo desconocimiento de la propia sexualidad. La persona llega a una relación sin el “manual de usuario” de su propio cuerpo y deseo. No sabe qué le gusta, qué no le gusta, cómo pedirlo o cómo explorar.
Creación de Expectativas Irreales: El vacío de conocimiento se llena con información externa, a menudo distorsionada, proveniente de la pornografía, las películas o las expectativas sociales. Esto crea un guion falso sobre cómo “debería ser” el sexo, centrado en el rendimiento y no en el placer mutuo.
Las Dificultades en la Relación: La Explosión de la Olla a Presión
Cuando esta persona, que ha vivido en la represión y el desconocimiento, finalmente tiene la “oportunidad” o el “permiso” social de ser sexual dentro de una pareja, los problemas que mencionas aparecen de forma casi inevitable. La energía reprimida y la falta de conocimiento explotan en forma de:
Ansiedad de Desempeño: El foco principal no es el placer, la conexión o la exploración, sino “hacerlo bien”, “cumplir”, “llegar al orgasmo” o “hacer que la otra persona llegue al orgasmo”. Este estrés es el mayor enemigo de la respuesta sexual.
Disfunciones Sexuales:
En varones: Eyaculación precoz (por la ansiedad y la falta de autoconocimiento rítmico), disfunción eréctil (por la presión psicológica) o eyaculación retardada.
En mujeres: Anorgasmia (dificultad o incapacidad para alcanzar el orgasmo, a menudo por desconocimiento del clítoris y la necesidad de su estimulación), bajo deseo sexual (la ansiedad inhibe el deseo) o dolor durante la penetración (vaginismo, por la tensión muscular inconsciente).
Dificultad Extrema en la Comunicación: ¿Cómo hablar de algo que te enseñaron a nunca pensar? La comunicación sobre gustos, límites, miedos o deseos se vuelve casi imposible, llevando a malentendidos, frustración y resentimiento.
Asincronía y Frustración: Uno de los miembros de la pareja puede tener más curiosidad o un deseo más liberado, chocando contra el muro de culpa, vergüenza o miedo del otro, generando un desequilibrio doloroso.
Sentimientos de Culpa y Vergüenza Post-coital: Incluso después del acto, el residuo del tabú puede hacer que la persona se sienta sucia, culpable o avergonzada por haber “cedido” a sus impulsos.
Aplicabilidad Universal
Este mecanismo no distingue género ni orientación sexual:
Hombres Heterosexuales: Se enfrentan a la presión de ser “expertos” y proveedores de placer sin haber tenido la oportunidad de aprender. La vulnerabilidad de decir “no sé” es casi impensable.
Mujeres Heterosexuales: Históricamente, la represión sexual femenina ha sido aún más severa. Se les enseña a ser objetos de deseo, no sujetos deseantes, lo que dificulta enormemente la conexión con su propio placer y la capacidad de comunicarlo.
Personas Homosexuales y Bisexuales: Afrontan una doble capa de represión. Además del tabú general, enfrentan el estigma social de su propia orientación. Esto puede llevar a una internalización de la homofobia/bifobia, haciendo que la autoaceptación y la exploración sexual sean aún más complejas y cargadas de ansiedad.
En conclusión: una sexualidad saludable en pareja no nace en el momento en que dos personas se unen. Se construye sobre la base de dos individuos que, previamente, han desarrollado una relación sana, curiosa y de aceptación con su propia sexualidad individual. El tabú que mencionas sabotea este proceso desde la raíz, garantizando que las personas lleguen a sus relaciones íntimas como extraños para sí mismos, sentando las bases para la frustración y el desencanto.
Expresión comportamental de la sexualidad en la que los individuos gustan de utilizar prendas, manierismos, expresiones, accesorios, adornos, lenguaje e incluso comportamientos característicos del otro sexo en la cultura de la propia persona.
En la expresión mínima, por ejemplo, una mujer que usa pantalones o un hombre anillos, adornos colgados del cuello se pule y se pinta las uñas.
Es pertinente aclarar aquí que el transvestismo no implica necesariamente homosexualidad y viceversa. Cuando el transvestismo tiene como finalidad la excitación sexual o búsqueda del orgasmo ocupara uno de los niveles del área erótico-sexual.
El Transvestismo su expresión máxima incluye manerismos, expresiones, ropa, accesorios propios del otro sexo.
En el área mínima es apreciable cuando se expresa cariño o afecto por medio de pequeños estímulos dolorosos como pellizcos, besos mordelones o nalgadas; también se siente placer al matar o torturar a un animal, como moscas, arañas, insectos y reptiles.
En su expresión máxima causar dolor, o dejar a una persona en uno u otro nivel de dolor. Esta es la contraparte del asimiento “bondage” en que el sujeto disfruta amarando al otro y sometiendolo a el estado de impotencia física.
El Sadismo casi simpre se presenta con el binomio sadismo-masoquismo pues para que existe o se desarrolle el sadico, es necesaria la participación de uno o varios masoquistas y viceversa.
Hoy en dia existen muchos clubes donde el que presente este tipo de conductas puede lograr la ambientación de acuerdo a sus intereses y gustos.
En su expresión mínima es el respeto, cariño, cuidado, para con las personas de la tercera edad.
En el extremo del continuo, las personas que solo logran excitación sexual efectiva con ancianos(as), es un delito si va en contra de la voluntad del anciano.
En su expresión mínima el gusto es mostrarse a otros, en menor grado, todos deseamos una apariencia más agradable o impresionante para los otros. El otro extremo del continuo, cuando la persona requiere para su excitación la exhibición de una parte o de todo el cuerpo a otras personas.
Es el gusto de poseer o tener pertenencias de determinadas personas. En el grado mínimo, tenemos el gusto que tienen las personas de llevar una fotografía, prenda, anillo, o mechón de cabellos u otra cosa de una o varias personas queridas.
En el continuo extremo, la persona que solo puede establecer su relación sexual mediante el uso de objetos o prendas de otra persona.
Se han hecho muchos estudios acerca de la homosexualidad y la bisexualidad se ha ignorado ha pesar del interés en la búsqueda de una etiología.
La heterosexualidad es la expresión mas frecuente, sin embargo se desconoce todo acerca de su causa, principalmente porque las ciencias medicobiologicas y del comportamiento siempre la han dado por un hecho; para conocer y entender las alteraciones del aparato digestivo, es esencial el conocimiento de la fisiología del mismo.
Es necesario que el investigador del comportamiento sexual no considere las diferentes expresiones de la sexualidad como entidades aisladas. Se comprenderá mejor la bisexualidad y homosexualidad en tanto se conozca más de la heterosexualidad.
Se sabe que existen sociedades humanas donde la bisexualidad y homosexualidad son mayoritarias y las expresiones heterosexuales solo tienen propósito de reproducción. Es en estas sociedades donde se debe buscar los orígenes de la heterosexualidad.
Si partimos de un continuo hetero-bi, homosexual, podrían considerarse un grado mínimo de bisexualidad en todos los seres humanos.
Los bisexuales difícilmente son reconocidos como tales por los demás y aun por ellos mismos, y terminan etiquetándose como homosexuales; esta situación surge de la tendencia a establecer conceptos rígidos. En nuestro mundo somos buenos o malos, hetero u homosexuales; es decir blancos o negros.
Las “causas” de la bisexualidad, no las encontraremos en factores genéticos, endocrinólogos o psicológicos.
Las “causas” de la bisexualidad serán en esencia las mismas de la heterosexualidad.
La bisexualidad ha sido poco estudiada, algunas estadísticas Klein en USA de30 a 45% de la población masculina podría definirse como bisexual y de 15 A 30% de la femenina.
En un estudio de Wolf, casi todos los bisexuales consideraron benéfica desde el punto emocional, aunque la reconocieron como una desventaja social. Más de la mitad de los sujetos estaban casados.
Para mas información y tratamiento de este tema separe su cita.