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¿Por que las personas evaden el tratamiento psicológico?

La evasión del tratamiento psicológico es un fenómeno complejo que los profesionales de la salud mental enfrentan a diario. A menudo, la decisión de no buscar ayuda no se debe a una falta de malestar, sino a una serie de barreras psicológicas, cognitivas y sociales fuertemente arraigadas.

Desde la perspectiva del análisis clínico y conductual, estas son las razones principales por las cuales las personas postergan o rechazan la psicoterapia:

1. Barreras Cognitivas y Creencias Irracionales

El modelo cognitivo-conductual demuestra que las distorsiones cognitivas juegan un papel crucial en la evitación. Muchas personas operan bajo creencias nucleares rígidas o sesgos que bloquean la búsqueda de ayuda:

  • Indefensión aprendida: La creencia de que su situación es permanente y que “nada ni nadie puede ayudarlos”.
  • Sesgos de autosuficiencia: Ideas arraigadas como “yo puedo con todo solo” o “ir al psicólogo es de cobardes/débiles”, donde la vulnerabilidad se castiga y se confunde el autocuidado con la debilidad.
  • Falsas expectativas sobre el proceso: Esperar soluciones mágicas e inmediatas. Al notar que la terapia requiere un esfuerzo activo y un proceso de reestructuración gradual, prefieren abandonar o no iniciar.

2. El Costo Emocional del Afrontamiento

La psicoterapia exige confrontar esquemas maladaptativos, traumas y emociones displacenteras (ansiedad, culpa, duelo).

  • Mecanismos de defensa activos: Para evitar el dolor, el aparato psíquico activa defensas como la negación (“yo no estoy tan mal”) o la racionalización (“estoy estresado por el trabajo, a cualquiera le pasa”).
  • Evitación conductual: Es más cómodo a corto plazo evadir el conflicto (mediante el aislamiento, el trabajo excesivo o conductas de escape) que sentarse a inspeccionar el malestar en consulta. El alivio inmediato de la evitación refuerza la conducta de no asistir.

3. Estigma Social y Autoestigma

A pesar de los avances en la desmitificación de la salud mental, el peso del entorno sigue siendo un factor determinante:

  • El miedo al etiquetado: El temor a ser percibido como “inestable” o “incapaz” en el ámbito familiar, social o laboral.
  • Internalización del estigma: El paciente asimila los prejuicios culturales y experimenta una profunda vergüenza hacia sus propios síntomas, lo que cronifica el problema antes de que se decida a dar el primer paso.

El factor de la Reactancia Psicológica: Cuando un paciente es presionado u obligado por familiares a asistir a terapia, suele activarse una resistencia natural (reactancia) para proteger su propia autonomía, lo que sabotea el encuadre terapéutico desde el inicio.

Resumen de las Barreras Principales

Dimensión Factor Clave Manifestación Común
Emocional Temor a la confrontación Evitar revivir eventos dolorosos o cambiar dinámicas familiares cómodas.
Cognitiva Esquemas de rigidez Creer que el cambio no es posible o que se debe resolver de forma individual.
Logística/Económica Falta de accesibilidad Costos elevados o dificultad para encontrar profesionales especializados en su motivo de consulta.

Abordar estas resistencias requiere, desde los primeros contactos o la psicoeducación, un enfoque empático y estructurado que valide el temor del paciente mientras se flexibilizan sus resistencias inconscientes.

Sobre la Infidelidad

Es la terminación el incumplimiento  de un pacto de fidelidad entre dos personas que deciden establecer una relación de pareja, esa ruptura  puede involucrar elementos solo afectivos, sexuales o  los dos. El ingrediente sexual  es el que causa más daño inicialmente al integrante  que siente se le ha quebrantado   sus derechos de exclusividad.

Para más información consulta

http://infidelidalbertomontejo.blogspot.com.co/

Rompimiento

ROMPIMIENTO

 

http://psicologoalbertomontejo.blogspot.com/

Cuando una relación de pareja se rompe bajo un estado de alta hostilidad y enojo, las reacciones suelen estar mediadas por una falla en la regulación emocional y la activación de mecanismos de defensa primarios. En terapia cognitiva y relacional, observamos que el enojo actúa a menudo como una pantalla que encubre emociones más vulnerables (como el dolor profundo, la traición o el miedo al abandono), traduciéndose en conductas marcadamente disfuncionales.

A continuación, se describen los patrones de comportamiento y los discursos más comunes en estos escenarios, clasificados según su manifestación:

1. El Ataque Verbal y la Descalificación Proyectiva

Cuando el enojo satura la capacidad de racionalización, el discurso busca herir la autoestima del otro o eximirse de cualquier responsabilidad (proyección).

Qué dicen:

  • Minimización del vínculo: “Perdí los peores años de mi vida contigo”, “Nunca te amé de verdad, solo estaba por costumbre”.
  • Ataques a la competencia personal: “Nadie te va a aguantar”, “Vas a terminar solo/a porque no sabes querer a nadie”.
  • Absolutismos rígidos (Pensamiento polarizado): “Todo lo que me diste fue basura”, “Siempre fuiste un egoísta, nunca hiciste nada por la relación”.

Cómo actúan:

  • Utilizan un tono de voz hostil, sarcástico o gritos.
  • Interrumpen constantemente, impidiendo que la otra parte exprese su punto de vista.
  • Sacan a la luz conflictos del pasado que ya supuestamente se habían resuelto, utilizándolos como armas argumentativas.

2. La Venganza  y la Destrucción de la Reputación

El enojo busca un “desquite” inmediato para equiparar el dolor percibido. El objetivo migra de la ruptura a la penalización de la ex pareja.

Qué dicen:

  • “Me las vas a pagar, te juro que te vas a arrepentir de esto”.
  • “Le voy a contar a todo el mundo la clase de basura que eres detrás de esa fachada”.

Cómo actúan:

  • Triangulación y difamación: Exponen la intimidad de la relación o detalles desfavorables de la expareja ante familiares, amigos comunes o redes sociales para buscar validación y aliados.
  • Daño material o digital: Romper o tirar a la basura objetos de valor sentimental o económico del otro; borrar fotos de manera intempestiva o cambiar contraseñas de cuentas compartidas para generar caos logístico.

3. El Castigo del Silencio y la Indiferencia Agresiva (Conducta Pasivo-Agresiva)

No todo enojo es explosivo; la hostilidad también se manifiesta a través de la retirada punitiva del afecto y de la comunicación, buscando infligir angustia en el otro.

Qué dicen:

  • “No tengo nada que hablar contigo, ya muérete para mí”.
  • “Haz lo que quieras, me das exactamente igual”.

Cómo actúan:

  • Ley del hielo (Stone-walling): Ignoran llamadas, mensajes y la presencia física del otro de forma radical, bloqueando cualquier intento de cierre maduro.
  • Bloqueo y desbloqueo intermitente: Utilizan las redes sociales como herramienta de control psicológico, bloqueando para castigar y desbloqueando para vigilar o generar incertidumbre.

4. El Reclamo Económico y Logístico Rígido

El enojo instrumentaliza los bienes materiales o las responsabilidades compartidas como un campo de batalla para prolongar el conflicto o ejercer poder.

Qué dicen:

  • “Quiero hasta el último centavo que invertí en ti”.
  • “No vas a volver a ver a los perros/niños si sigues con esa actitud”.

Cómo actúan:

  • Exigen la devolución inmediata de regalos o pertenencias con una rigidez desproporcionada.
  • Utilizan acuerdos previos, dinámicas de crianza o asuntos financieros como herramientas de extorsión emocional para forzar la sumisión o el sufrimiento de la expareja.

Nota sobre el Enfoque Clínico: Estas reacciones reflejan un desborde del sistema límbico donde el procesamiento cortical se ve severamente disminuido. En el encuadre terapéutico, estas conductas de alta hostilidad suelen ser los primeros objetivos de contención, buscando transitar del acting-out (la descarga conductual del enojo) hacia la elaboración del duelo y la aceptación de la ruptura.

¿como desenamorarse?

El proceso de «desenamorarse» de forma voluntaria —especialmente cuando se ha sufrido un desengaño o la relación ha terminado— no es un acto de magia ni depende de la fuerza de voluntad pura; requiere hackear el sistema de recompensa del cerebro y desmontar las trampas cognitivas que nos mantienen atados a esa persona.

El enamoramiento es, a nivel neurobiológico, un estado de alta segregación de dopamina, oxitocina y noradrenalina. Cuando el vínculo se rompe, el cerebro experimenta un “síndrome de abstinencia”. Por lo tanto, para desenamorarse hay que aplicar una estrategia de extinción de la respuesta condicionada.

Aquí te presento los pasos clínicos y conductuales más efectivos para lograrlo:

1. El Principio de Extinción: Romper los Estímulos (Contacto Cero)

El cerebro no puede olvidar aquello que se le recuerda constantemente. Cada vez que miras su perfil, revisas fotos viejas o preguntas por esa persona, le das a tu cerebro una pequeña dosis de dopamina que mantiene viva la adicción.

  • La acción: El Contacto Cero debe ser radical al principio. Bloquea, silencia o elimina de redes sociales. Guarda los objetos que te la recuerden en una caja fuera de la vista.
  • El objetivo: Dejar morir de inanición los circuitos neuronales que se activan con su presencia o su recuerdo. Al principio dolerá (abstinencia), pero es la única forma de que la intensidad baje.

2. Desmantelar la Idealización (Contrapeso Cognitivo)

Cuando estamos enamorados, el cerebro sufre un sesgo de confirmación positivo: solo recuerda lo bueno, lo especial y lo perfecto de la otra persona, mientras borra los defectos, los desaires y las razones por las que las cosas no funcionaron.

  • La acción: Rompe la fantasía con realismo crudo. Escribe una lista detallada de la realidad: sus defectos, los momentos en que te hizo sentir mal, las incompatibilidades y, si aplica, las mentiras o el desengaño.
  • El uso: Cada vez que sientas la tentación de extrañarle o idealizarle, saca la lista y léela. Fuerza a tu cerebro a recordar la historia completa, no solo el tráiler romántico.

3. Quitarle el Rol de “Protagonista” en tu Narrativa Mental

El error común es pasar el día pensando: “¿Por qué lo hizo?”, “¿Estará pensando en mí?”, “¿Estará con alguien más?”. Al hacer esto, sigues orbitando alrededor de su vida.

  • La acción: Aplica la detención del pensamiento. Cuando te descubras rumiando sobre esa persona, di mentalmente la palabra “Basta” o “Stop”, e inmediatamente redirige tu atención a una tarea física o mental que requiera concentración (leer, trabajar, hacer ejercicio, llamar a un amigo). No pelees con el pensamiento, solo cámbialo de canal.

4. Reclamar tus Espacios e Identidad (Activación Conductual)

El enamoramiento suele hacer que fusionemos nuestra identidad con la del otro. Al romperse el vínculo, queda un vacío que se confunde con la falta de la persona, cuando en realidad es falta de estructura en tu propia vida.

  • La acción: Llena ese vacío con actividades que generen tu propia dopamina de forma saludable. Retoma pasatiempos, haz ejercicio (el deporte es un excelente regulador del cortisol y el estrés químico del desamor), cambia la decoración de tu habitación, viaja o aprende algo nuevo. Construye una vida en la que esa persona ya no encaje ni sea necesaria.

5. Aceptación Radical y Abandono de la Esperanza

El mayor freno para desenamorarse es la esperanza secreta de que las cosas cambien, de que regrese, de que se dé cuenta de su error. La esperanza, en un duelo, es veneno diluido.

  • La acción: Practica la aceptación radical. Asume que ya se terminó, que no van a volver, y que la versión de esa persona de la que te enamoraste ya no existe (o quizás nunca existió). Deja de buscar un “cierre” hablando con ella; el cierre te lo das tú aceptando la realidad tal como es hoy.

Ten paciencia: Desenamorarse es un proceso gradual, no lineal. Habrá días en que sientas que ya lo superaste y otros en los que volverá la nostalgia. No es un retroceso, es simplemente tu cerebro limpiando los últimos residuos de un viejo hábito emocional.

Si sientes que a pesar de aplicar estos cambios el enganche obsesivo o el dolor no disminuyen con los meses, es necesario que busque ayuda psicológica.